Joya realizada en filigrana cordobesa, en plata cubierta de oro blanco y esmalte vidriado. Esta refinada filigrana se empieza a utilizar en Córdoba en el año 868, extendiéndose desde aquí al resto del territorio andalusí y después a todos los reinos europeos.

El motivo decorativo de los medallones, la “Flor de la Vida”, es un símbolo de buen augurio para el mundo árabe. Data en torno al año 936 y pertenece a la Ciudad Palacio de Madinat Al-Zahara, cerca de la ciudad de Córdoba,  y estaba presente en la decoración del Salón del califa Abd al-Rahman III. Esta estancia es  conocida también como “Salón Rico” y “Salón de los Califas”. A ella se refieren las crónicas como una de las más notables maravillas de Al-Zahra. Su tejado era de oro y de bloques de mármol de variados colores, sólidos pero translúcidos, siendo los muros de los mismos materiales. Había en el centro un gran pilón lleno de mercurio. Daban entrada al salón ocho puertas de cada lado, adornadas con oro y ébano, que descansaban sobre pilares de mármoles variados y cristal transparente. Cuando el sol penetraba en la sala a través de estas puertas y se reflejaba en las paredes y el techo, era tal su fuerza que cegaba. Cuando  el califa quería asombrar a alguno de sus cortesanos o embajadores,  le bastaba hacer una seña a uno de sus esclavos para poner en movimiento el mercurio, e inmediatamente parecía que toda la habitación estuviera atravesada por la luz y todo empezara a temblar.  Era el movimiento del mercurio el que hacía creer que la habitación estaba continuamente moviéndose o que giraba alrededor de un poste, como si siguiera el movimiento del Sol.

La delicadeza, el brillo y la transparencia de los esmaltes coloreados de esta gargantilla son el homenaje de los hermanos Cerezo al esplendor de la Córdoba califal más luminosa.

 

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